De hecho, Hillam consiguió un IgNobel por un artículo titulado "Posible dolor experimentado durante la ejecución por diferentes métodos". La conclusión del mismo es que la mayoría de los métodos de ejecución son más dolorosos de lo que parecen, salvo la inyección intravenosa.
¿Y en el caso de que te guillotinen la cabeza? La cuchilla cercena los huesos que unen la cabeza al cuerpo, y eso, según narró en New Scientist: "Tiene que causar un gran dolor". Grande, pero breve, ya que dos o tres segundos después caeremos inconscientes por la hemorragia, aunque el cerebro conserve aún sangre y oxígeno para sobrevivir 15 segundos más. ¿Explica eso los casos de cabezas cortadas que mueven los ojos o la boca? Según Hillman, solo son espasmos involuntarios causados por la agonizante química cerebral.
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